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«EGIPTOLOGÍA CIENTÍFICA Y DIVULGATIVA»

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ISIS (enero 2003)

Esther Pons Mellado


Con respecto al resto de la documentación escrita, ésta hace hincapié en las personas y en los cargos que ocuparon durante las distintas campañas organizadas por Amenemes III en busca de recursos mineros: Harnajt Subordinado del Tesoro Real [102], Sebekdidi Renef Seben Confidente del Rey [103], Ameny Jefe del Tesoro Real [104], Ptahwer Jefe del Tesoro y señor del doble Gabinete [105], Uqem Intendente del Tesoro Real [106], e incluso, únicamente cargos sin titularidad concreta como el de Jefe de la flota [107], Jefe de los marineros [108], y Trabajadores del cobre [109], entre otros.

A partir de Amenemes III las referencias acerca de esta dinastía en la Península del Sinaí experimentan un descenso generalizado a consecuencia de los disturbios internos en Egipto, que desembocará en el denominado Segundo Período Intermedio, y cuyo hecho más importante y trascendental para la historia de este país iba a ser la invasión del pueblo hixo, que había ido penetrando en el país de manera pacífica durante las dinastías anteriores [110], y a pesar de que tradicionalmente se pensaba que su irrupción fue violenta e impetuosa, los recientes descubrimientos en Ávaris (Tell el-Daba), nos hablan de una entrada y asentamiento paulatino y progresivo [111].

Durante las dinastías XV y XVI (dinastías hixas), las noticias de los egipcios en esta Península son prácticamente inexistentes, y tendremos que esperar a los inicios del Imperio Nuevo para que los soberanos de este país retomen las riendas del poder y expulsen a los hixos de su territorio. Sin embargo, parece que Amenemes IV todavía continuó en la medida de lo que pudo con la tarea de su antecesor, aunque ésta pudo no ir más allá de su sexto año de reinado, como queda reflejado en una inscripción de un personaje llamado Jeye, que nos dice que fue allí en dos ocasiones en busca de malaquita[112].

Los primeros hallazgos fiables fechados en el Imperio Nuevo nos vienen dados por Cerny y Gardiner, quienes localizarán y estudiarán numerosas inscripciones localizadas tanto en Serâbit el-Jadîm como Wadi Maghara confirmando la aparición de nuevos cargos relacionados de forma directa o indirecta con la explotación del mineral como consecuencia del aumento de personal enviado a las minas, que ahora se reabren o se abren por vez primera. Entre los más interesantes hay que destacar tres: Escriba del Ejército, que adquiere en estos momentos diversas competencias como tramitación de instrucciones y conocimiento de los eventos producidos día a día, en especial la crónica de las batallas, y que lo convertirán en un cargo indispensable para cualquier empresa de este tipo[113], Encargado del Tesoro imy-r pr-hD [114], y Escriba del Tesoro Ss pr-hD [115].

En el año 1970, Rothenberg realizó diversas prospecciones en el área de Bir el-Nasb redescubriendo una mina con restos que testimoniaban la presencia egipcia en esta área durante este período, como fuelles, toberas, moldes de piedra, y escoria, pero poco más nos dice al respecto[116].

Años más tarde, en 1977, el Departamento de Antigüedades de la Universidad de Tel Aviv[117] bajo la dirección de Beit-Arieh, decidió reemprender una nueva campaña de excavación en Serâbit el-Jadîm, comenzada como hemos visto por Giveon[118], profesor también de esta Universidad, y cuyos objetivos vendrían marcados por el propio estudio del templo de Hathor y su área de influencia, es decir, por las minas M, L y G.

Beit-Arieh, dedicó gran parte de su trabajo al estudio de los relieves de las capillas de dicho templo, en especial la denominada Cámara o Cueva de Sopdu, que ya había sido estudiada por Cerny y Gardiner, y quienes al parecer demostraron que ésta había sido decorada por Hatshepsut y Tutmosis III[119], así como a la recopilación y análisis de todas aquellas inscripciones y estelas localizadas por sus antecesores, y que se encontraban dispersas tanto en el interior del edificio como en las vías de acceso a él, e incluso, redescubrió varias estatuas y estelas fechadas en la dinastía XVIII, y en concreto en época de Hatshepsut, Tutmosis III y Tutmosis IV, entre las que cabe destacar la inscripción de Amenemes [120] mencionada en 1859 por Birch en sus prospecciones a este lugar[121], y que de hecho hasta este momento nadie había podido localizarla.

Este personaje ocupó el cargo de Comandante de las tropas de Cheku o Cheru[122], cuya misión no fue otra que la de controlar, vigilar y proteger tanto al destacamento militar allí enviado como a los obreros y a la misma mina. Pero sin lugar a dudas, lo más interesante de dicha inscripción es que este oficial la dedica no sólo al rey, sino también a su hermana y esposa, Wadyoyet, quien debió alcanzar un gran renombre al casarse con el faraón Tutmosis III, puesto que en ella se nos dice que Wadyoyet se encargó de la preparación y realización de la expedición al centro minero, hecho poco frecuente en la Administración egipcia, salvo bajo el reinado de Hatshepsut.

En cuanto a las minas, se centró de manera especial en la denominada Mina L, cuyos últimos trabajos se fechaban en 1935/36, y que por desgracia habían dado a la investigación muchos puntos oscuros. Beit-Arieh, halló en la entrada de esta mina y por vez primera, un tipo de material que evidenciaba sin lugar a dudas la práctica de fundición del metal. Nos estamos refiriendo a un bol con piquera, de unos 35 cm de diámetro, fabricado en piedra caliza y decorado con incisiones en diagonal, que el definió de claro origen nubio y que parece fue utilizado como cámara de aire de un fuelle de fundición, y en cuya piquera se debió introducir la tobera[123]. Junto a esta herramienta también apareció un molde fabricado en piedra con la silueta de una hacha y cuyos paralelos, localizados en la zona de Rhod el-Air y en la paredes de ciertas mastabas como la de Rej-mi-Re [124], hicieron que Kühnert-Eggebrecht la datase entre finales del Segundo Período Intermedio y comienzos del imperio Nuevo[125].

Ya en el interior de la Mina L, en concreto en un nicho en el fondo de la antecámara, se localizó un recipiente de piedra caliza, de forma oval, y procedente también de Nubia, que este investigador interpretó como un molde destinado posiblemente a la fabricación de útiles necesarios para la extracción del mineral.


[102].- Breasted, AR I, 717. Husson y Valbelle, État, p. 145.

[103].- Breasted, AR I, 721. Husson y Valbelle, État, p. 145.

[104].- Breasted, AR I, 725. Husson y Valbelle, État, p. 145.

[105].- Breasted, AR I, 728. Husson y Valbelle, État, p. 145. Cerny, Gardiner y Peet, Inscripctions, p. 18. Porter y Moss, TB VII, p. 343.

[106].- Leibouitch, Une inscription Egyptienne du Sinai. ASAE 29, El Cairo, 1939, p. 213-214. Fue descubierta por Murray.

[107].- Chevereau, RdE, 43 (1992), p. 17. Porter y Moss, TB VII, 349. Ya hemos hablado de este cargo con anterioridad.

[108].- Chevereau, RdE, 43 (1992), p. 33.

[109].- Cerny, Gardiner y Peet, Inscripctions, p. 15. 

[110].- Posener, Les asiatiques en Egypte sous les XII et XIII dynasties. Syria XXXIV, París, 1957, p. 161.

[111].- La ciudad fue fundada probablemente durante el Primer Período Intermedio por uno de los soberanos de Heracleópolis Magna llamado Jety. Cf. Pérez Largacha, La XVIII dinastía egipcia: Kamose. AEgyptiaca Complutensia (de Narmer a Ciro 3150 - 642a. C.) 1, Alcalá de Henares, 1989 , p. 39 - 40. Bietak, Avaris. Dossiers d’ Archeólogie 213, París, 1996, p. 16-23.

[112].- Breasted, AR I, 750.

[113].- Husson y Valbelle, État, p. 61, 145.

[114].- Cerny, Gardiner y Peet, Inscripctions, p. 16-24.

[115].- Cerny, Gardiner y Peet, Inscripctions, p. 24.

[116].- Garenne-Marot, Paleórient, 10/1 (1984), p. 98-99. Rothenberg, An Archaeological Survey of South Sinai. Palestine Exploration Quarterly 102, Londres, 1970, p. 4 - 29. Rothenberg, Biblie et Terre Sainte, 150 (1973), p. 12-14.

[117].- Beit-Arieh, Giveon y Saas, Exploration at Serâbit el-Khadîm 1977. Tel Aviv 5, nº 3 - 4, Jerusalén,1978, p. 170-177.

[118].- Giveon, Tel Aviv, 1, nº 3 (1974), p. 100-108.

[119].- Cerny, Gardiner y Peet, Inscripctions, p. 37-38. New, HTR, XXV (1932), p. 122-123.

[120].- Inscripción nº 60. Se encuentra in situ. Beit-Arieh, Giveon y Saas, Tel Aviv, 5, nº 3-4 (1978), p. 180-187. Beit-Arieh, Levant, 17 (1985), p. 97, 109.

[121].- La descubrió a unos cinco Km. al Sur del templo de Serabit el-Jadîm.

[122].- Este lugar se encuentra en Tell el-Mascutah, en Wadi Tumilat.

[123].- Beit-Arieh, Tel Aviv, 5, nº 3-4 (1978), p. 183.

[124].- Tumba nº 100. Tebas. Reinado de Tutmosis III- Amenofis II.

[125].- Davies, The tomb of Rekh-mi rê at Thebes, t. I, Nueva York, 1943, lám. III.


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