Pero, sin lugar a dudas fue la
presencia del soberano Amenemes III de la dinastía XII, la que mayor número de
documentación nos ha aportado y al parecer el que consiguió para Egipto, la
mayor cantidad de cobre y malaquita
hasta entonces conocida, aunque contamos con algunos datos que evidencian
ciertas incursiones esporádicas de sus antecesores más inmediatos, quienes en
el fondo fueron los que abrieron las puertas a tan emblemático soberano:
1.- Una estela cuyo titular era un
Comandante llamado Sahathor
y en la que se puede leer:
«Yo
visité la tierra de mina (Sinaí), cuando era joven (...) traje malaquita...».
2.-
Una estatua de un Jefe de la flota llamado
Esnofru ,
responsable tanto del transporte marítimo o fluvial en una expedición.
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Ilustración
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A finales de los años veinte y
comienzos de los treinta, la Universidad de Harvard bajo la dirección de Cerny
y Gardiner comenzó las primeras prospecciones en profundidad de Serâbit el-Jadîm.
Sus estudios se centraron en catorce minas, principalmente en las llamadas Minas
L (XIV) y M (XIII), esta última mencionada con anterioridad, y N (s/n) (Ilust.
4), y en su área de influencia incluido el templo dedicado a Hathor. Se
localizaron un conjunto de casas-dormitorio
de forma circular u oval construidas en piedra con diversas estancias, en
las que se descubrieron abundantes restos de cerámica, así como una importante
cantidad de inscripciones, las cuales presentaban una particularidad muy
singular: llevaban inscritos caracteres egipcios y semíticos que mostraban una
vez más la relación egipcio-semita durante el período faraónico.
Su estudio demostró que éstas no sólo hacían referencia a nombres propios,
geográficos y gentilicios, sino también a las minas, mineros, material
descubierto en ellas, casas-dormitorio, e incluso, a las diferentes formas que
tenían para protegerse contra los contratiempos de la naturaleza, en especial
el viento y la arena.
Más que interesante es una
inscripción que hace referencia a una mujer
seguidora de Baalat, puesto que es hasta ahora el único caso conocido de la
Península del Sinaí
en donde se menciona a una persona del sexo femenino en las minas en época faraónica,
pero por desgracia desconocemos si llegó a estar realmente en este lugar, y en
caso afirmativo, que tipo de trabajo desempeñó.
Basándose en la cerámica y en el
estilo de los signos de los textos escritos interpretaron que éstos fueron
realizados durante el Imperio Medio en época de Amenemes III, y que por lo
tanto, las casas-dormitorio correspondían también a esta etapa, e incluso, se
llegó a ir más lejos, y se consideró que pudieron existir dos áreas muy bien
delimitadas: la primera, destinada a los obreros semitas y la segunda, a los
trabajadores egipcios, que recibieron el nombre de Campo
de los Semitas y Campo de los egipcios respectivamente, pero que ambas pudieron estar al mando de estos últimos.
En el templo de
Hathor, se
localizaron tres de las estelas pertenecientes al ya mencionado príncipe Jebded,
en las que además en una de ellas se hace alusión al tesorero de Amenemes II
llamado Sebek-hotep, y que entendieron se trataba de su hermano o de un pariente
cercano dado el estilo del testimonio;
e incluso se llegó a comprobar que parte de las estancias o zonas privadas del
templo fueron levantadas por Amenemes III, aunque la primera fase parece que se
debe a Amenemes I y Sesostris I, consistiendo en una simple capilla de aspecto
arquitectónico modesto.
Sucesivas excavaciones efectuadas en la Península del Sinaí, han permitido
aumentar los testimonios acerca de este faraón, aunque sólo cuatro de ellos
nos dan una fecha concreta de las distintas incursiones:
1.- Una inscripción de un oficial llamado
Jentje-hotep-jenemsu
enviado al Sinaí al mando de más de setecientos soldados, concretamente 734,
para llevar a cabo la explotación de sus minas:
«Bajo
el segundo año de su Majestad el rey del Alto y Bajo Egipto (...) Amenemes
III (...) El tesorero del dios, señor del doble Gabinete, Jefe del Tesoro,
Jentjehotep-jenemsu, fue enviado con la orden de traer malaquita y cobre».
2.- Una estela
y una estatua
en la que se menciona el nombre de Renef Seneb, acompañado del apelativo insignificante
oficial de Tesoro .
3.- Una estela cuyo titular es
Sebek-hir-hab :
«
En el año 44 del reinado de su Majestad, el rey del Alto y Bajo Egipto, abrió
una nueva mina (...) yo excavé una nueva mina para mi señor (...) mis
hombres llegaron llenos, no era posible que trajesen más...».
4.- Una inscripción perteneciente
a un oficial de alto rango llamado Harru-Re ,
en la que se nos informa de lo siguiente:
«
He llegado a esta tierra en el tercer mes de la segunda estación, no era la
estación para ir a esta tierra de minas (...) esta región del desierto está
muerta en Verano. Las montañas están atacadas de un color rojizo y el color
de las piedras se ha perdido...».
.- Ogden,
Metals, en
Nicholson, P., y Shaw, I., Ancient
egyptian materials and technology, London, 2000, p. 43-44.
.-
Reinado de Amenemes II. La estela se encuentra in situ.
.-
Birch, Tablets of the twelfth dynasty. ZÄS
12, Berlín, (1ª ed. 1874),1967, p. 111-114. Breasted, AR
I, 602; Parkinson, Voices, p.
137-139. Fue descubierta por Birch.
.-
Reinado de Amenemes II. Museo británico ( nº 77).
.-
Chevereau, Contribution à la Prosographie des cadres militaires du
Moyen Empire. RdE
43, París, 1992, p. 19. Petrie,
Recherches, p. 98, fig. 130. Porter y Moss, Nubia, the deserts and outside.
Topographical Bibliography of Ancient
Egyptian Hieroglyphic, Texts, Reliefs and Paintings VII, Oxford, 1975,
358.
.-
Beit-Arieh, Canaanites, p. 57. La primera inscripción fue descubierta
por Palmer en 1869, aunque no se le prestó demasiada atención.
.-
Butin, HTR, XXV (1932) p. 130-156. En
este artículo se da una lista de todos los signos que aparecieron en las
inscripciones protosinaíticas halladas en la campaña de 1930 y que hoy en día
forman parte de los fondos del Museo de El Cairo.
.-
Y de cualquier otro desierto.
.-
Butin, HTR, XXV (1932) p. 130-136.
.-
Butin, HTR, XXV (1932) p. 191-193.
New, HTR, XXV (1932), p. 127. Estos
nombres fueron dados por sus descubridores.
.-
Bietak, Avaris, fig. 14. Cerny, Archiv.
Or.,
7 (1935), p. 384-385. Fueron descubiertas en 1935.
.-
Cerny, Gardiner y Peet, Inscriptions, p.
35-36.
.-
Año VI del reinado de Amenenes III. Fue descubierta en 1935. Se encuentra in
situ
.-
Nº 90. La estatua se encuentra en el templo de Hathor.
.-
Giveon, IEJ, 34, nº 23 (1984), p.
14-17. Descubierta
en 1935.
.-
Estela del año 44 del reinado de Amenemes III. Museo Británico (nº EA694).
.-
Breasted, AR I, 725; Cerny,
Gardiner y Peet, Inscripctions, p.
15.
.-
Estela nº 90. Se encuentra in situ. Barrois,
HTR, XXV (1932), p. 114. Breasted, AR
I, 735-736; Goyon, The
Inscriptions des Carrières et des Mines. Textes
et Langages de l ' Egypte Pharaonique, Institut Français d´Archéologie
Orientale. BdÉ LXIV / 2, El Cairo, 1974, p. 197. Loret, La
Turquoise chez les anciens Egyptiennes.
Kêmi III-IV, París, 1928, p. 111-113.
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