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ISIS (enero 2003) |
Esther Pons
Mellado
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- Bir
el-Nasb
- Wadi Maghara
- Serâbit
el-Jadîm
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El primero de ellos, Bir
el-Nasb, se encuentra emplazado
entre Wadi Suwwuq y Wadi Baba, y su nombre significa “el Valle del Altar de
Piedra”. De las tres áreas del Sinaí, ésta es sin discusión la que menos
documentación nos ha dado, quizá y como consecuencia del reducido número de
prospecciones realizadas hasta el momento. Los estudios más antiguos se
llevaron a cabo a finales del siglo pasado y principios de éste bajo la dirección
de Bauerman,
quien ya decía que había hallado por los alrededores de las minas ciertos
instrumentos necesarios para el refinamiento del metal como toberas con restos
de cobre metálico adherido a éstas y un primitivo horno. Años más tarde,
Petrie y Gerster iniciaron nuevas excavaciones centradas en el área más
occidental, identificando varias minas de cobre, turquesa y manganeso. No
obstante, estas primeras incursiones no dieron los frutos esperados al no
hallarse restos de cultura material, y se decidió su abandono, creándose a
partir de entonces un auténtico vacío histórico.
Parece que fue ésta la razón que llevó al Profesor Giveon,
algún tiempo después, a reemprender la labor de sus antecesores, aunque de
nuevo los resultados continuaron siendo bastante negativos: no hubo restos de
objetos relacionados con el trabajo de la explotación de las minas, ni con la
fabricación de herramientas utilizadas para ello, y ni tan siquiera se hallaron
las zonas de hábitat donde residían los obreros y soldados, pero el
descubrimiento de ciertas inscripciones, de las que haremos referencia más
adelante, abrieron las puertas a futuros investigadores.
El segundo enclave, Wadi
Maghara, cuyo nombre significa
“Mina o Subterráneo” está situado en la zona meridional de esta Península,
rodeado de los Wadi Wenah y Qenaleh, y éstos a su vez de Wadi Sidra y Wadi
Shellal.
Las primeras prospecciones realizadas en dicho lugar, sacaron a la luz una pequeña
terraza situada al pie de un grupo de minas, que dieron resultados bastante
satisfactorios: un deteriorado fuerte de reducidas dimensiones y restos de cinco
construcciones de piedra, subdivididas en diversas estancias, y con
muestras evidentes de haber sido levantadas como lugar de trabajo: restos de
cinceles de cobre, martillos, picos de piedra, restos de carbón
vegetal, lingoteras, fragmentos de crisoles, e incluso uno completo que contenía
cierta cantidad de mineral que todavía no había sido fundido.
Por desgracia, ninguno de estos objetos dió una fecha más o menos exacta del
período cronológico en el que Egipto explotó estas minas, pero gracias a los
descubrimientos de Giveon, muchos otros decidieron continuar su obra, y todos de
una manera u otra han ido completando los trabajos de sus antecesores, hecho que
nos permite ahora hablar de este lugar con verdadero conocimiento y sin temor a
desvirtuar su historia.
.-
Cerny, Gardiner y Peet, The
Inscriptions of Sinai. IFAO II,
Londres, 1955, p. 6.
.-
Garenne-Marot, Le travail du cuivre dans L' Egypte pharaonique d`après les
peintures et les bas-reliefs. Paléorient
11/1, París, 1985, p.
98-99.
.-
Branden, Les inscriptions protosinaïtiques. Oriens
Antiquus I,
Roma, 1962, p. 197-203.;
Rothenberg,
L´Exploration du Sinai. Bible et
Terre Sainte 150, París, 1973 p. 11.
.-
Clere, Sur un nom du Wadi Maghâra (Sinai).JEA
24, Londres,
1938, p. 124-125.
.-
Barrois, Aux Mines du Sinai. Rev.
Bibl., París,
1930, p. 578-589. Chartier-Raymond, Notes sur Maghara (Sinaï). CRIPEL
10, Lille,
1988, p. 17-21. Shaw, Pharaonic qarrying and mining settlement and procurement
in Egypte marginal regions. Antiquity 68,
Londres, 1994, p. 114-115.
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