Uno de los aspectos más interesantes de la política económica
del Antiguo Egipto ha sido, sin duda alguna, la explotación de los recursos
mineros. Los testimonios arqueológicos llegados hasta nosotros nos muestran que
fueron cuatro los desiertos en los que se adentraron los antiguos egipcios:
Desierto de la Península del Sinaí, Desierto de Timna, Desierto Arábigo y
Desierto de Nubia. Nuestro estudio, que se centra únicamente en la Península
del Sinaí, cuenta con una gran documentación al respecto, pero ésta es, como
veremos, muy desigual tanto cuantitativamente como cualitativamente.
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Ilustración
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Los habitantes del país del Nilo denominaron a la Península
del Sinaí mfkAt «País de la Turquesa»
(Ilust. 1). Su estupenda situación
geográfica, situada al Este de Egipto, en el extremo más septentrional, la sitúa
en zona de tránsito entre Asia y África, puente entre Palestina y Egipto, o lo
que es lo mismo, en "La gran puerta Oriental de Egipto”, hecho que marcaría,
sin lugar a dudas, y desde tiempos predinásticos el desarrollo de su historia,
estrechamente relacionada con la explotación de sus recursos mineros.
Comprende un amplio marco geográfico que engloba
principalmente tres grandes distritos mineros situados en el Sudoeste de dicha
Península, y que por fortuna nos han aportado gran cantidad de testimonios que
confirman la presencia egipcia en esta área, ya desde las primeras etapas de la
unificación del Antiguo Egipto:
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