Nota breve: Sobre el artículo "Dos piezas de sarcófago de la dinastía XVIII"
por Ana Garusti |
|
Nota breve: Sobre el artículo "Dos piezas de sarcófago de la dinastía XVIII" Title: Brief communication: About the article "Two coffin pieces from XVIII dyn.". Author: Ana Garusti. Abstract: Some corrections and commentaries to the mentioned article of the Group Djehuty sponsored by "Telefonica móviles" Esta nota breve se compone de algunas correcciones y comentarios sobre el escrito publicado por el equipo de excavación en Egipto patrocinado por Telefónica móviles, llamado "Djehuty"1, en el que se informa de las investigaciones realizadas a algunas de las piezas desenterradas en su campaña del año 2002. El título de dicho escrito es "Dos piezas de sarcófago de la dinastía XVIII", albergado en la sección "Progreso de las Investigaciones" del sitio web de este grupo y firmado por Antonio J. Morales. Puede accederse a dicho artículo pulsando aquí. Para escribir esta nota breve me referiré siempre al estado en que esa página se encontraba el 7 de enero de 2004, página que a la conclusión de esta nota sigue con los mismos contenidos, como constato al compararlos con la copia realizada en aquellas fechas. En primer lugar, en la página del artículo que comento, el grupo sostiene a través de su articulista que las formas de las piezas del sarcófago son "un claro indicio del estilo de la época de Hatshepsut y Tutmosis III a la que pertenece la pieza". Fundamentan esta afirmación añadiendo que el rostro del sarcófago tiene detalles estilísticamente similares a los de otros rostros de sarcófagos como por ejemplo los de Hatnefer (JE 66197), Maiherpri (CG 24003) o Amenemope (Hildesheim 6330). Sin embargo, observo que en la pieza desenterrada existe un detalle que no aparece en las piezas mencionadas, o sea, que los ojos se mantienen completamente grandes y almendrados sin caer la parte externa del párpado hacia abajo, con un tamaño de globo ocular exagerado, lo que no es habitual en la época declarada. De esta diferencia no se hace mención. En la caracterización de piezas por procedimientos ___________________________ 1 En español, la transcripción de la primera sílaba de este nombre es Dye, y no Dje que es como se transcribe en inglés, por ejemplo. El fonema egipcio inicial es dentoalveolar sonoro palatalizado, lo que hace inválida e impide la escritura en español de un dígrafo "dj", pues éste indicaría en nuestra lengua una doble articulación dental/fricativa-velar-sorda, fonema que no se correspondería con el egipcio. Desconozco el motivo por el que este grupo pintorescamente escribe sus informes en español y sin embargo escribe el nombre de las deidades en inglés. Mejor o todo en inglés o todo en español. Pero esta peculiaridad no sólo hacen que afecte a los nombres de dioses y quien los porte; también hacen que afecte a toda palabra transcrita del egipcio, escribiéndola siempre en inglés, como por ejemplo ankh y khered, como se ve después, en vez de lo correcto en español, que es anj y jered. Las transcripciones de palabras egipcias, a diferencia de las transliteraciones (que reflejan el esqueleto consonántico de las palabras egipcias), son necesariamente distintas para cada lengua, ya que las transcripciones se realizan con las normas ortográficas y recursos propios de la lengua a la que se transcribe. Por eso el inglés transcribe las fricativas velares sordas como kh, porque en su escritura éste es el dígrafo que representa aproximadamente ese fonema; y en español lo representamos con el grafema j. Así, cuando un anglófono lee ankh suena exactamente lo mismo que cuando un hispanófono lee anj.
comparativos tan importante es tener en cuenta las similitudes como las disimilitudes, pues todos estos elementos son piezas necesarias para una correcta interpretación. Más adelante repiten que todos los detalles de las piezas extraídas les llevan a fechar el sarcófago en los reinados de Hatshepsut o Tutmosis III. Abundan su explicación diciendo "los sarcófagos en fondo negro con inscripciones en amarillo-ocre parecen ser los más usados por las altas clases". Dado que no lo informan, lo que es llamativo en sí mismo, sería conveniente saber si estas piezas y fragmentos desenterrados recibieron en el grupo estudios científicos sobre la antigüedad del material de pigmentación y la madera de soporte para una datación más fidedigna. Entiendo que las características artísticas semejantes nunca son determinantes para datar, pues podría hasta darse el caso de que el autor egipcio original estuviera imitando características de periodos de su propia antigüedad, algo muy normal en el antiguo Egipto. Precisamente las diferencias significativas en los patrones esperados son las que podrían indicar otras posibles interpretaciones y no necesariamente las concluídas. A pesar de todo, lo que he comentado hasta este momento no es lo más chocante de la exposición del progreso de las investigaciones del grupo de excavación Djehuty. Un poco más adelante, el analista que escribió ese artículo, después de añadir dos imágenes que les adjunto (una del texto jeroglífico en el ataúd y otra del que él había deducido como lectura) hizo las siguientes sorprendentes revelaciones:
"Respecto a los signos, la posición lógica del signo per en la composición del nombre se ha alterado, adelantándose a los dos signos anteriores por motivos estilísticos y de espacio, siendo más fácil para el escriba la agrupación de los dos signos verticales ankh y khered, una vez escrito el horizontal primero". La argumentación para sostener anx-Xrd-pr en vez de pr-anx-Xrd (que es lo que de verdad escribieron los egipcios, tal como se ve) aportada por el grupo a través de su experto en escritura jeroglífica, Sr. Morales, me parece, como poco, inconsistente y, en realidad, inconcebible. En primer lugar, no se está haciendo
|
||||||||||||
|
ninguna justificación o explicación sobre el motivo por el que están leyendo en un orden que no indica el texto egipcio, lo cual entiendo que era imprescindible haber detallado para una mínima credibilidad. En segundo lugar, los signos para anx y Xrd aparecen horizontalmente agrupados en la disposición vertical; por lo tanto, de ningún modo podría haber sido motivo de una supuesta inversión de orden con el signo aislado pr por una imposible justificación "estética y espacial", tan recurrida a veces inconvenientemente como una tapadera para cualquier dificultad gráfica que no se sabe explicar. El analista no se ha dado por enterado de que, tanto si se hubiera escrito anx-pr-Xrd como si se hubiera escrito tal como los egipcios originales lo escribieron pr-anx-Xrd, se habría ocupado siempre exactamente el mismo espacio. Por lo tanto, el intento de justificación que dice que era más fácil para el escriba (?) "la agrupación de los dos signos verticales ankh y khered, una vez escrito el horizontal primero" es sencillamente paradójico. En nombre de todos los que leemos esas páginas, ruego al comité científico de la publicación que en adelante tenga la bondad de cuidar más lo que se expone en el propio espacio web difusor de su trabajo, porque estoy segura de que, de haber sido conscientes de unas conclusiones tan improcedentes, nunca hubieran permitido su publicación. Ana Garusti ______________________________ Notas [N.E.] Lo expuesto en este artículo fue comunicado previamente en el Foro Internacional de Egiptología Científica en Español SESHAT-L.
|
© Del artículo: El autor del mismo. Todos los derechos de copia o reproducción están reservados.
© De la página y la presente edición: Agustín Barahona Juan 2004 - . Todos los derechos de copia o reproducción están reservados. Copyright.