Socioegiptología
Consejos básicos para detectar la picaresca
"egiptológica"
por Agustín Barahona
Abstract:
The non-specialists usually face up to the problem of not being able to
determine with accuracy or security the quality or reliability of published works. That is why they constantly run the risk of "egyptological"
low cunning. In this article we offer basic tips in order to be able to
recognize --in respect to
form--
the precise minimum features that every
scientific work must have, so avoiding to be cheated in so far as it could
be possible.
Resumen:
El gran público se enfrenta en general al problema de no poder determinar
con exactitud o seguridad la calidad o fidedignidad de las obras
egiptológicas que se publican, motivo por el cual se arriesgan
constantemente a la picaresca "egiptológica". En el presente
artículo ofrecemos unos consejos básicos para poder reconocer en lo formal
las características mínimas precisas que debe poseer toda obra científica
y evitar así en lo posible ser estafados..
Introducción
Lo
que se indica en este pequeño artículo no son fórmulas infalibles sino
tan sólo unas precauciones básicas, así como unas orientaciones
elementales que pueden servir para ponernos en guardia en determinados casos
y así intentar someter a prueba la autenticidad y fiabilidad de aquello que
tenemos ante nuestros ojos. No se olviden nunca de que la
búsqueda, discriminación y demanda consciente de la calidad en lo que
adquirimos aumenta con el tiempo la calidad de lo que adquiriremos.
Seguidamente voy a
ofrecerles 7 normas básicas generales para que puedan Vds. garantizarse ese
mínimo de asepsia científica en lo formal --para intentar aprender
a garantizarse la asepsia científica en los contenidos están las
otras secciones de nuestra Escuela Básica de Egiptología y la formación
especializada-- que debe exigirse a cualquier
autor y obra en el mundo de las ciencias históricas, en particular, la
Egiptología.
1. - Conozca
el libro antes de comprarlo
La primera regla
de oro es: no compre nunca un libro directamente o dejándose llevar por el marketing que lo acompañe.
Como Vd. ya sabe, el objetivo del marketing
no es presentarle la verdad acerca del libro o describirle sus verdaderos
contenidos sino exclusivamente hacer que se compre y cuanto más y menos
cuestionadamente mejor. Así
pues, primero tómense su tiempo para evaluar los
contenidos.
Las buenas tiendas de libros colaboran con el lector en este
sentido, conscientes de la importancia que tiene la credibilidad y calidad
del material de su establecimiento. Si alguna librería le impide revisar el
contenido de lo que va a comprar, sencillamente, vaya a otra. Un buen
consejo es no comprar nunca en el mismo día un libro que acabamos de
descubrir. Es mejor tomar primero las referencias necesarias del mismo,
hacer después nuestra pequeña investigación y sólo si pasa la prueba y
no nos queda la más mínima duda razonable volver otro día para
adquirirlo.
2. - Conozca
el trabajo previo del autor
Puede parecer muy obvio, pero a veces aparecen autores totalmente
desconocidos para un determinado ámbito de estudios y suelen ser precedidos
por un aparato propagandístico verdaderamente prodigioso, disfrazando o falsificando
incluso hasta titulaciones y currículo sin ningún pudor. En este sentido,
salvo que Vd. pueda verificar oficialmente las titulaciones y curriculo del
autor que se presentan como parte del marketing del libro, desconfíe; se
sorprendería de conocer la falta de escrúpulo que existe en este apartado
debido a que la mercadotecnia conoce muy bien lo que impresiona un buen
curriculo y que para cuando Vd descubra que era total o parcialmente falso
ya habrá comprado el libro--.
Cuando
vaya a
comprar un libro sobre un determinado tema, intente averiguar primero si el
autor publica habitualmente artículos científicos sobre esa temática.
Tenga siempre presente la norma siguiente, conocida y respetada por todos
los científicos del mundo: En ciencia es
absolutamente anormal publicar primero un libro antes de haber sometido las
investigaciones que avalarían sus contenidos al juicio y debate de la comunidad
científica. Lo habitual
es publicar las propias investigaciones en los medios científicos
especializados y una vez que éstas han sido validadas y contrastadas es
cuando pueden ser difundidas al gran público a través de las obras de
divulgación científica. Si un autor publica un libro antes de haber sometido sus contenidos a la
evaluación de la completura y corrección por parte de los especialistas de
esa ciencia el resultado será que Vd.,como parte del gran público, será
quien acabará pagando --nunca mejor dicho-- los errores que este autor haya
podido cometer. Por lo tanto, resumiendo esta segunda regla, si un autor no
ha publicado previamente artículos científicos sobre la temática de la
que escribe en su libro, simplemente desconfíen.
Para conocer esto, un método
primario que puede Vd aplicar --aparte de consultar a los especialistas
consagrados o a los catálogos e índices de publicaciones especializadas--
es mirar si en las notas y bibliografía del propio libro el autor menciona
todos sus artículos anteriores sobre esa temática y, de haberlos, si
han sido publicados en revistas con un comité científico solvente
que se haga verdaderamente responsable de lo que aprueba. Cuantos menos
artículos haya allí en estas condiciones más deberá Vd desconfiar. Si no hay ninguno:
le recomiendo que invierta su dinero y tiempo en otras obras.
3 .- ¿Hay
coherencia entre bibliografía usada y notas?
También
es una regla de oro --como todas las de este artículo--. Para revisar este
apartado necesitará poder disponer de algún tiempo largo con el libro en
sus manos. Los libros que incluyen índice de palabras le facilitarán la
labor que le explicaré, pero si el que a Vd. le interesa no lo posee,
ármese de paciencia. Comience yendo directamente a la bibliografía usada
en el libro.
Si
Vd. ve citados en bibliografía una obra y autor
fundamentales para el tema en cuestión pero nunca aparecen a lo largo del libro citados en nota al pié
de página, esté seguro de que algo extraño pasa. O bien el autor no se ha leído realmente
esa obra y la incluye en la bibliografía para dar aspecto de mayor peso a
su libro o bien se la ha leído y no quiere que se sepa que dicha obra
contradice total o parcialmente su libro, pero sabe que no puede omitirla
por ser conocidamente crucial la presencia de esta obra en la disciplina con
la que está relacionada su libro. Sea cual sea el motivo, lo cierto es que
no tiene sentido citar en la bibliografía usada una obra que en realidad no
se ha utilizado en el libro. Por lo tanto, hay gato encerrado y tiene Vd.
todo el derecho a desconfiar.
Hasta
aquí llegan los consejos extremadamente básicos. Los siguientes siguen
siendo primarios pero suponen ya un mínimo conocimiento previo del lector
--salvo el nº 7-- sobre el tema central que contenga el libro cuya compra o
rechazo está considerando.
4. - Revise
actualidad y asepsia de la bibliografía
Si
Vd conoce
que determinada obra de un autor X, incluída en la bibliografía del libro
que están juzgando, ha sido ya contestada,
corregida y superada por otro autor Z pero ni este autor Z ni su obra --la
que corregía a la del autor X-- aparecen citados
en esa misma bibliografía, desconfíen también, pues hay muchas
posibilidades de que el libro no esté
hecho desde un punto de vista científico y tenga un sesgo favorable a lo
que pretenda hacer pensar el autor. La ciencia tiene muchas características
que la identifican y una de ellas es permitir al lector que saque sus
propias conclusiones mostrándole todos los datos y todos los razonamientos
hechos sobre éstos. Si han podido percibir que faltan: desconfíen.
5. -
¿Facilita el acceso a las traducciones más asequibles?
Si en la
bibliografía se citan obras escritas en lengua extranjera de las que Vd
sabe que existe ya una buena traducción al español y sin embargo esta traducción
no aparece citada o criticada --para explicar por qué se usa el
original y no la traducción-- en esa bibliografía, desconfíen. Los autores
que no mencionan las traducciones más accesibles de las obras que han
consultado suelen pretender que el
gran público no se dé cuenta de que los contenidos de su libro son
simplemente traducciones o adaptaciones de lo recogido en esos otros libros
escritos en otras lenguas. Un ejemplo clásico: si hay una obra en alemán
---lengua menos difundida que el inglés o francés-- que no posea traducción al español pero si la posea al inglés o francés,
por ejemplo, y alguna de estas traducciones al francés o al inglés no
aparezca en la bibliografía, tiene Vd. todo el derecho del mundo a
desconfiar.
6. - ¿Varios
libros extranjeros en uno solo en español?
No
compre nunca
un libro sólo porque crea que incluye en español los contenidos de otras
obras publicadas en otras lenguas, pensando que así va a poder tener
reunidos en un solo volumen y en su lengua la información que tanto
deseaba. El motivo para no hacerlo es simplemente que al no poder
determinar la calidad y fidedignidad de lo que haya en sus páginas puede
Vd haber adquirido un pastiche deformado y corrupto, con graves
errores metodológicos, o incluso de traducción, y acabar estando peor
formado e informado de lo que lo hubiera estado si hubiera trabajado con
los originales.
Todo
lo dicho en este punto podría aplicarse también a las compilaciones,
independientemente de la lengua de la que provengan los contenidos
originales, en donde dichos contenidos no son citados explícitamente. Los
plagios y apropiamientos indebidos de contenidos de obras ajenas están
perseguidos por la ley y son susceptibles de prestarse con facilidad a la
deformación y reinterpretación equivocada de los verdaderos contenidos
originales, debido al trabajo de desfiguramiento que los pseudoautores
realizan sobre aquellos para dificultar el reconocimiento y persecución de
sus delitos y faltas.
Desgraciadamente
abundan este tipo de obras que sólo son traducciones múltiples encubiertas
realizadas por personas que pretenden que sus nombres entren así
ilegítimamente entre los populares en un determinado ámbito del
conocimiento. En mi opinión, cuando una persona no
tiene nada que aportar y sin embargo tiene habilidad para traducir de otras
lenguas, lo más honrado sería que se dedicase a la traducción
explícita de lo que ya está publicado en esas otras lenguas y no a traducir
ocultamente
adulterando lo que verdaderos científicos ya han escrito, sin indicar la referencia exacta de
dónde han sido extraídos los datos, algo, como digo, trágicamente demasiado habitual.
7. - Denuncie
los malos procedimientos y las ilegalidades
Por
último la que considero fácticamente la más importante de las normas, por
cuanto su ejercicio garantiza el tener que considerar cada vez menos el uso
de las mismas al hacer aumentar indirectamente la calidad de lo que se
publica. Si cree que en alguna medida ha sido estafado el único
modo de evitar serlo cada vez más es denunciarlo, hacerlo público por los
canales pertinentes. En España hay poca costumbre aún de estos
sencillos procedimientos, pero en la mayoría de Europa es algo habitual y
casi diría consustancial a la propia cultura. Determinadas publicaciones
serían impensables en algunos países del mundo cultural occidental, pero
sin embargo proliferan en España e Hispanoamérica. Denuncie Vd. aquellas
cosas que sean falsas o ilegales a las editoriales y, aún mejor, a los
sitios en la Internet de su confianza en los que el público interesado de
un modo especial puede acudir directamente a consultar y exponer, sin temor
a que la denuncia legítima pueda ser rechazada.
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